Una vez más, el histórico claustro del Convento de San Francisco acogió dos representaciones de la magistral obra de Calderón de la Braca. Ambas tuvieron lugar en horario nocturno y al aire libre, lo que otorgó a las mismas cierto encanto apoyado en la escenografía y en elementos naturales como pebeteros de fuego. La recaudación fue destinada al proyecto solidario de la Vera Cruz.